Independencia
de México
La Independencia
de México fue la consecuencia de un proceso político y social resuelto
por la vía de las armas, que puso fin al dominio español en los territorios de Nueva
España. La guerra por
la independencia mexicana tuvo su antecedente en la invasión de Francia a
España en 1808 y se extendió desde el Grito de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821.
Introducción a la Independencia de México.
La sociedad novohispana estaba dividida en varios estratos, cuya
posición estaba condicionada por cuestiones de orden económico, cultural y
político. Una de ellas era su papel respecto a la posesión de los bienes
económicos. Había un grupo muy pequeño de personas que controlaban la mayor
parte de la riqueza, mientras que la gran
parte de la población era pobre. Los pueblos indígenas debían pagar un tributo
al gobierno y estaban sujetos a un régimen de autoridad que, por ambiguo,
provocaba numerosos enfrentamientos entre españoles peninsulares, criollos y mestizos. Muchos de estos
enfrentamientos tenían relación con cuestiones agrarias, como por ejemplo la
tenencia de la tierra y el control del agua. A lo largo de los tres
siglos de dominio español hubo varios estallidos sociales en la Nueva España,
entre ellos la rebelión de los pericúes de 1734 a 1737 en Vieja California, la rebelión de
1761 de los mayas, encabezada por Jacinto Canek y las rebeliones de los seris y
los pimas en Sonora a lo largo de todo el siglo XVIII.
Como un corolario de los múltiples orígenes de la población de
Nueva España surgió el sistema de "castas". Estos grupos estaban
caracterizados por el origen racial de sus integrantes, encontrándose en la
cúspide los españoles, y entre ellos, los europeos. Lacombinación entre españoles, indígenas y africanos dio como resultado un número de grupos cuya posición estaba
determinada por la cantidad de sangre española que poseían. El sistema aspiraba
a mantener la supremacía de la sangre
española, y aunque nunca tuvo base legal, no siendo
más que una nomenclatura aceptada, reflejó la división y la exclusión existente
en la Nueva España, donde los grupos no
españoles ocupaban un lugar marginal en el sistema social.
La
economía novohispana entró en crisis a final del siglo XVIII, período que
coincide con las reformas borbónicas adoptadas por la Corona. Las reformas
tenían por objeto modernizar la administración de las colonias y hacer más
rentable la explotación de sus recursos, porque en Nueva España había una
escasez de capitales en circulación debida al monopolio sobre la plata ejercido
por los comerciantes y por la propia política financiera de la metrópoli.Una
parte importante de las rentas derivadas de la explotación de las colonias no
llegaba a las arcas reales, repartiéndose entre distintas corporaciones de
acuerdo con los arreglos antiguos entre la Corona y estos grupos. Ciertamente, la reforma afectó los
intereses de las clases más privilegiadas. Al establecerse además el libre
comercio entre las colonias, creció el poder económico y político de los
criollos y los mestizos que comenzaron a ocupar también más espacios en la
administración colonial.
En las
últimas décadas del siglo XVIII, Nueva España estaba en bancarrota a causa de
la expoliación de sus finanzas por parte de la metrópoli. Paradójicamente, fueron los miembros
de la élite económica —muy golpeada por la política económica de la monarquía—
los que apoyaron el golpe
de Estado contra
el virrey José de Iturrigaray en 1808,
cuando el Ayuntamiento de México intentó ejercer la soberanía en ausencia del
rey de España.
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http://es.wikipedia.org/wiki/Independencia_de_M%C3%A9xico
http://www.buenastareas.com/ensayos/Independencia-De-Mexico/1072931.html
http://www.scribd.com/doc/48013755/Causas-Internas-y-Externas-de-la-Independencia-de-Mexico
El
Movimiento de Miguel Hidalgo
Cuando
el Rey de España, Fernando VII, fue derrocado por el ejército francés y
encarcelado en mayo de 1808, ocupó el trono un hermano de Napoleón, José
Bonaparte. Estos hechos fueron después conocidos en América, provocando una
enorme impresión, ya que nadie quería acabar en manos de los franceses, que por
ese tiempo tenían una pésima fama. Las autoridades que en América representaban
al Rey legítimo: Virreyes, Intendentes, Capitanes Generales, etcétera, creyeron
oportuno aceptar los hechos consumados, pero algunos diferían de esa postura y
empezaron a organizar conjuras en contra de dichas autoridades por su pasividad
ante la crisis española.
Parte
de una de esas conjuras en la Nueva España, fueron: don Miguel Hidalgo y
Costilla, junto con Ignacio Allende, los hermanos Aldama, Josefa Ortiz y otros
criollos ilustrados de la época. Descubiertos que fueron, ante el peligro de
ser apresados, se enfrentaron al riesgo de iniciar una lucha armada abierta y
general, para la cual no tenían dinero ni armas ni gente; ni siquiera un
proyecto definido de acciones y metas a lograr.
¿Cómo
alentar a los pueblos a seguir una Causa que desconocían o con la cual no se
identificaban? De momento, pagándoles. Hidalgo ofreció bonificar un peso diario
a quienes trajeran caballo, y cincuenta centavos a los de a pie; pero a muchos
de estos iniciales insurgentes les quedaba claro que en la revuelta habría la
posibilidad del saqueo. De igual modo, se procedió a liberar a los presos a
cambio de su adhesión, y la decisión, también fatal, de apresar a los
pobladores civiles de origen español. La salida de Dolores se fijó a las ocho
de la mañana, pero no fue sino hasta las once cuando inició la marcha hacia San
Miguel (hoy de Allende).
Al ser descubierta la conspiración (de
Querétaro) que planeaba la separación de la Nueva España de la "madre
patria", El 16 de 1810 de
septiembre, alrededor de las cinco de la mañana Hidalgo, con la campana de la
parroquia, convocó a la misa patronal del pueblo y dio el Grito de Dolores, con
lo que empezó formalmente la Guerra de Independencia de México.
arengó a
los feligreses en la puerta de la Parroquia de Dolores,
liberó a los presos y se lanzó a la lucha llevando como insignia un estandarte
de la Virgen de Guadalupe que tomó del Templo de Atotonilco (muy cerca de
la ciudad de San Miguel de Allende, Guanajuato). Su consigna fue: “Viva la
Independencia, viva la Virgen de Guadalupe. Muera el mal gobierno”. Al mando de
300 hombres desorganizados y mal armados avanzó hasta llegar a Celaya, donde
nadie le opuso resistencia. En pocos días, su tropa ya constaba de más de 30
mil hombres (entre jóvenes, ancianos, mujeres y niños)
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El Movimiento de José María Morelos y Pavón
Con los hechos ocurridos durante el Movimiento de
Hidalgo y después de su muerte, se inicia la 2ª etapa, la llamada etapa de
organización de la independencia, con la muerte de los caudillos iniciales,
integró hechos bélicos, políticos y desencuentros entre los insurgentes porque
Don Ignacio López Rayón no coincidió con el ideario del “Siervo de la
Nación aunque haya iniciado la lucha cercano a él, su pensamiento político
fue diferente. Don Ignacio fue nombrado en Saltillo Jefe de las fuerzas
Insurgentes, --días antes de que Hidalgo, Allende, y otros jefes insurgentes
fueran traicionados por el Teniente Elizondo en Acatita de Baján y ejecutados
en Chihuahua.
Desde el nombramiento como Jefe de López Rayón en
Saltillo, 16 de marzo de 1811, al fusilamiento del inmortal José María
Morelos y Pavón al 22 de diciembre de 1815, se sucedieron las más
brillantes las acciones de guerra y de posicionamiento ideológico del
movimiento independentista de México. Su cargo, López Rayón, lo compartió con
José María Liceaga al frente de unos mil hombres que constituían el
resto del primer Ejército Insurgente, se encaminó hacia Michoacán, a
través de un largo camino. Territorio que había sido tomado inicialmente por
movimientos regionales simpatizantes de la independencia y luego recuperado por
el ejército virreinal; hecho que aumentó las dificultades a la travesía por del
árido territorio de Saltillo a Zitácuaro Michoacán, allí el 19 de agosto
convocó a la integración de la Suprema Junta Nacional Americana.
Que gobernaría a nombre de Fernando VII en defensa de la religión y la libertad
de nuestro suelo patrio.
Desalojada La Junta de Zitácuaro del
lugar por Félix María Calleja a pesar de los apoyos del grupo “Los Guadalupes”,
se disputaron la jefatura José Sixto Verduzco, Liceaga y López
Rayón, desapareciendo la Junta por la dispersión sus miembros que se
sustituiría por el Congreso de Chilpancingo como el máximo órgano de
gobierno. El trabajo ideológico de José María de Cos, Cura de San Cosme en
Zacatecas, radicaliza el movimiento e influye en el pensamiento y
soporte de la Constitución de 1814.
Morelos había tenido actividad casi desde el
principio de la guerra de independencia, especialmente en la región de Tierra
Caliente de Michoacán y México. Hidalgo y Morelos se conocieron, aunque sólo se
entrevistaron una vez en el pueblo de Charo hasta donde Morelos tuvo que seguir
a Hidalgo, ante la negativa de recibirlo en Indaparapeo.
La campaña de Morelos iniciada en Carácuaro, se
divide en dos partes, cuyo parte aguas es el desastre de Valladolid, donde fue
estrepitosamente derrotado por el ejército realista. Antes de esta derrota en
1813, Morelos había ganado prestigio como estratega militar. Luego de su
derrota donde nació, Morelos y su ejército fueron de derrota en derrota
militar, finalmente la mayor parte de los jefes de su ejército, fueron muertos
en combate, o bien fueron aprisionados por los realistas. De Carácuaro, Morelos
se internó en la depresión del Balsas y la sierra Madre del Sur, donde fue
triunfando en Zacatula, Petatlán y Técpan en la lucha contra las autoridades
virreinales. En mayo de 1811, el ejército de Morelos incluía con Hermenegildo
los cuatro hermanos Galeana con su tropa de negros costeños tomó
Chilpancingo, Tixtla y Taxco. En Chiuatla Puebla venció.
Morelos fue capturado meses
después en una escaramuza por mantener alejado a los realistas de los
congresistas y enfrentó el mismo destino que Hidalgo, murió fusilado después de
ser degradado como sacerdote el 22 de diciembre de 1815 en san Cristóbal
Ecatepec en el actual Estado de México.
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Movimiento de Francisco Javier Mina
Inició estudios de
jurisprudencia, mismos que abandonó para integrarse al movimiento de resistencia
contra la invasión francesa en 1808.
Por la valentía demostrada en la lucha, Mina fue ascendido a coronel por la Junta Central de España y la Junta de Zaragoza, le confirió el mando del Alto Aragón.
Mina fue apresado por los invasores franceses en 1811 y llevado al castillo de Vincennes, en Francia, donde se dedicó a estudiar matemáticas y técnicas militares.
Don Francisco Javier Mina regresó a España cuando el rey Fernando VII recuperó el trono en 1813.
Las ideas liberales de Mina iban en contra del absolutismo español, personificado en Fernando VII, motivo por el cual el primero organizó una rebelión que tenía por objeto la restitución de la Constitución de Cádiz, de corte liberal.
Derrotado por las fuerzas absolutistas, Mina tuvo que huir a Francia para pasar luego a Inglaterra.
En Inglaterra, don Francisco Javier Mina hizo amistad con Fray Servando Teresa de Mier y otros mexicanos simpatizantes con la independencia de México.
La relación que estableció con Fray Servando Teresa de Mier le hizo comprender que para destruir el absolutismo de Fernando VII, no sólo en territorio español podía dar la batalla, sino también participando en el movimiento independentista de México.
Con esa determinación, Francisco Javier Mina salió del puerto de Liverpool el 15de mayo de 1816, en un barco que el mismo fletó, rumbo a los Estados Unidos de América.
En Estados Unidos comenzó a preparar su expedición de donde zarpó rumbo a las Antillas para regresar a Nueva Orleáns, con barcos y hombres y ahora sí, la Nueva España.
Don Francisco Javier Mina desembarcó en Soto la Marina, Tamaulipas, en la desembocadura del río Santander, el 15 de abril de 1817.
La breve pero fructífera campaña de Mina, en territorios de San Luis Potosí, Zacatecas y Guanajuato, pusieron en jaque a los realistas, obteniendo importantes triunfos.
El insurgente Pedro Moreno estuvo al lado de Mina en la batalla del fuerte del Sombrero donde los realistas fueron rechazados a pesar de contar con 2,500 hombres debidamente pertrechados y 14 cañones.
La participación de Mina era vista con desconfianza por los insurgentes motivo por el cual no contó con el apoyo que se le había ofrecido.
Mina fue derrotado en la hacienda de la Caja pero logró llegar a Jaujilla, trasladándose al rancho del Venadito para descansar y reorganizarse.
El 27 de octubre de 1817, fue hecho prisionero por el coronel Orrantia, mismo que lo llevó con grilletes ante el mariscal Pascual Liñán, quien ordenó su fusilamiento.
El 11 de noviembre de 1817 don Francisco Javier Mina fue fusilado frente al fuerte de los Remedios, cerca de Pénjamo.
Mina acostumbraba firmar únicamente con el nombre de "Javier".
El título que adoptó don Francisco Javier Mina durante su corta etapa de lucha en la Nueva España fue "General del Ejército Auxiliador de la República Mexicana".
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http://www.genealogia.org.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=283&Itemid=91
http://www.agn.gob.mx/independencia/fichas/Proclama%20de%20Francisco%20Javier%20Mina.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Xavier_Mina#La_Guerra_de_Independencia_en_M.C3.A9xicoPor la valentía demostrada en la lucha, Mina fue ascendido a coronel por la Junta Central de España y la Junta de Zaragoza, le confirió el mando del Alto Aragón.
Mina fue apresado por los invasores franceses en 1811 y llevado al castillo de Vincennes, en Francia, donde se dedicó a estudiar matemáticas y técnicas militares.
Don Francisco Javier Mina regresó a España cuando el rey Fernando VII recuperó el trono en 1813.
Las ideas liberales de Mina iban en contra del absolutismo español, personificado en Fernando VII, motivo por el cual el primero organizó una rebelión que tenía por objeto la restitución de la Constitución de Cádiz, de corte liberal.
Derrotado por las fuerzas absolutistas, Mina tuvo que huir a Francia para pasar luego a Inglaterra.
En Inglaterra, don Francisco Javier Mina hizo amistad con Fray Servando Teresa de Mier y otros mexicanos simpatizantes con la independencia de México.
La relación que estableció con Fray Servando Teresa de Mier le hizo comprender que para destruir el absolutismo de Fernando VII, no sólo en territorio español podía dar la batalla, sino también participando en el movimiento independentista de México.
Con esa determinación, Francisco Javier Mina salió del puerto de Liverpool el 15de mayo de 1816, en un barco que el mismo fletó, rumbo a los Estados Unidos de América.
En Estados Unidos comenzó a preparar su expedición de donde zarpó rumbo a las Antillas para regresar a Nueva Orleáns, con barcos y hombres y ahora sí, la Nueva España.
Don Francisco Javier Mina desembarcó en Soto la Marina, Tamaulipas, en la desembocadura del río Santander, el 15 de abril de 1817.
La breve pero fructífera campaña de Mina, en territorios de San Luis Potosí, Zacatecas y Guanajuato, pusieron en jaque a los realistas, obteniendo importantes triunfos.
El insurgente Pedro Moreno estuvo al lado de Mina en la batalla del fuerte del Sombrero donde los realistas fueron rechazados a pesar de contar con 2,500 hombres debidamente pertrechados y 14 cañones.
La participación de Mina era vista con desconfianza por los insurgentes motivo por el cual no contó con el apoyo que se le había ofrecido.
Mina fue derrotado en la hacienda de la Caja pero logró llegar a Jaujilla, trasladándose al rancho del Venadito para descansar y reorganizarse.
El 27 de octubre de 1817, fue hecho prisionero por el coronel Orrantia, mismo que lo llevó con grilletes ante el mariscal Pascual Liñán, quien ordenó su fusilamiento.
El 11 de noviembre de 1817 don Francisco Javier Mina fue fusilado frente al fuerte de los Remedios, cerca de Pénjamo.
Mina acostumbraba firmar únicamente con el nombre de "Javier".
El título que adoptó don Francisco Javier Mina durante su corta etapa de lucha en la Nueva España fue "General del Ejército Auxiliador de la República Mexicana".
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Quinientos diecisiete hombres
del antiguo regimiento de Celaya, mandados por el capitán Francisco
Quintanilla, se concentraron en Acámbaro y
partieron hacia Teloloapan para
quedar a disposición de Iturbide en el mes de diciembre de 1820. Otro
contingente de doscientos hombres del batallón de Murcia se reunió con el
comandante en Tejupilco. Iturbide se entrevistó con
Quintanilla y le confió el borrador de lo que sería el Plan de Iguala. A pesar de ser contrario a las
órdenes con las que había salido de la capital, Quintanilla decidió apoyarlo al
igual que los capitanes Manuel Díaz de Lamadrid y José María González. El
cuerpo de caballería de Frontera, al mando del coronel Epitacio Sánchez,
que también había combatido en el Bajío, se unió a las fuerzas realistas. Para
el 21 de diciembre, un total de 2 500
efectivos formaban la tropa principal.
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El 22
de diciembre, el teniente coronel Carlos Moya, con un grupo de cuatrocientos
hombres, persiguió a las fuerzas comandadas por Vicente Guerrero en la sierra de Jaliaca. Al mismo
tiempo, el coronel José Antonio de
Echávarri persiguió a
las fuerzas del insurgente Pedro Ascencio. Dos cuerpos de tropas
realistas partieron del Fuerte de San Diego y se colocaron en las cercanías de Mezcala para
cortar la comunicación de las fuerzas de los insurgentes.
Pedro Ascencio, con un grupo de ochocientos
hombres, venció a la retaguardia de Iturbide cerca de Tlatlaya el
28 de diciembre de 1820. En consecuencia, murieron ciento ocho soldados
realistas, entre los que se encontraba el capitán José María González. La
acción oportuna del capitán Quintanilla, al mando de los granaderos de la
Corona y de los dragones de España,
permitió que Iturbide se replegara a Teololapan. Para apoyar a la tropa, el
virrey envió 35 000 pesos reunidos por la Audiencia de México y
25 000 pesos enviados por el obispo de Guadalajara, Juan Ruiz de Cabañas.
Cinco
días más tarde, el 2 de enero de 1821, el propio Guerrero con cuatrocientos
hombres venció a una columna subalterna al mando de Carlos Moya en la Batalla de Zapotepec,
cerca de Chilpancingo. Cuando Iturbide se percató de
que los insurgentes tenían la ventaja de conocer mejor el terreno y que
vencerlos podría llevarle largo tiempo, decidió adelantar el plan que había
dado a conocer a sus capitanes, y envió a Vicente Guerrero una carta el 10 de enero, en la cual le proponía una
alianza.
«..Sin andar con préambulos,
que no son el caso, hablaré con franqueza que es inseparable de mi carácter
ingenuo. Soy interesado como el que más en el bien de esta Nueva España, país
en que como Ud. sabe he nacido, y debo procurar por todos medios su felicidad.
Ud. está en el caso de contribuir á ella de un modo muy particular, y es,
cesando las hostilidades, y sugetándose con las tropas de su cargo á las
órdenes del gobierno, en el concepto de que yo dejaré á Ud. el mando de su
fuerza, y aun le proporcionaré algunos auxilios para la subsistencia de ella..».
En el
documento informó a Guerrero que los antiguos insurgentes José Sixto Verduzco, Nicolás Bravo e Ignacio López Rayón habían sido liberados de su prisión;
que diputados novohispanos habían partido a España para manifestar en el
Congreso de la Península y ante Fernando VII el
deseo de que alguno de los infantes —Carlos María
Isidro de Borbón oFrancisco de
Paula de Borbón— gobernasen la Nueva España. Al mismo tiempo, le
comentó que tenía fuerzas suficientes para vencerlo y que podía contar con
mayores recursos militares, los cuales le serían enviados desde la capital.
Guerrero,
que había rechazado una oferta de indulto con anterioridad, tomó con cautela la
propuesta de Iturbide y le respondió, en una carta fechada el 20 de enero, que
había percibido ciertas ideas de liberalismo. Explicó bajo su punto de vista,
cómo los americanos se habían levantado en armas durante la cautividad de
Fernando VII, en contra de los peninsulares para no subyugarse al designio de
las Juntas españolas. Además, expresó la inconformidad que los insurgentes
sintieron cuando se enteraron del trato inequitativo que se había dado a los
diputados americanos en lasCortes de Cádiz y de la forma en que el virrey Francisco Xavier
Venegas había
rechazado sus propuestas.
«Usted y todo hombre sensato,
lejos de irritarse con mi rústico discurso, se gloriarán de mi resistencia; y
sin faltar á la racionalidad, justicia y sensibilidad no podrán redargüir á
estas mis reflexiones, supuesto que no tienen otros principios que la salvación
de la patria, por la que Ud. se manifiesta interesado. Si ésta inflama á Ud.,
¿qué, pues, le retarda para declararse por la más pura de todas las causas?
Sepa Ud. distinguir, y no se confunda; defienda Ud. sus verdaderos derechos, y
esto le labrará la corona más grande: entienda Ud. que yo no soy de aquellos
que aspiran á dictar leyes, ni pretendo erigirme en tirano de mis semejantes;
decídase Ud. por los verdaderos intereses de la nación, y entonces tendrá la
satisfacción de verme militar á sus órdenes, y conocerá un hombre desprendido
de la ambición, y que sólo aspira á sustraerse de la opresión, y no á elevarse
sobre las ruinas de sus compatriotas...»
Carta de Vicente Guerrero dirigida a Agustín de Iturbide, el 20
de enero de 1821.
Guerrero
expresó el poco optimismo al respecto de los diputados que habían viajado a la
península, y reiteró que la divisa de su causa era independencia y libertad.
Puntualizó que no se amedrentaba ante las fuerzas militares y que todo lo que
no fuera concerniente con la independencia, se disputaría en el campo de batalla.
El 25
de enero, Pedro Ascencio atacó a las tropas del coronel Ráfols en Totomaloya,
obligando a los realistas a replegarse hacia Sultepec. El 27 de enero, el
coronel realista Francisco Antonio Berdejo, con una fuerza de trescientos
hombres, combatió a los insurgentes en las cercanías de Chichihualco en
un lugar denominado el Espinazo o la Cueva
del Diablo. Durante la escaramuza los realistas tuvieron cincuenta y un
bajas, y se vieron forzados a retirarse cuando se les acabaron las municiones.
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La Alhóndiga de Granaditas es un edificio construido en la
ciudad deGuanajuato, en
el estado de Guanajuato, México, a
finales del siglo XVIII, en tiempos del virreinato, empleado en un principio como almacén y comercio
de granos (de ahí el nombre de alhóndiga). Fue uno de los principales y primeros
escenarios de la lucha deindependencia
de México, ya que durante el ataque por el ejército insurgente a la
ciudad de Guanajuato, en
su interior se refugiaron familias peninsulares y se acuartelaron las tropas
realistas, por lo que fue asediado por las tropas rebeldes
capitaneadas por Miguel
Hidalgo y Costilla e Ignacio Allende, ataque
que duró hasta que fue tomado el edificio y masacrados sus ocupantes (en su
mayoría civiles), el 28 de septiembre de 1810,
gracias a un personaje conocidoo El Pípilaquién
permitió el acceso a la alhóndiga incendiando sus puertas, tras pasar por una
lluvia de balas cubriéndose la espalda con una losa de piedra.
Su fin principal era el
almacenaje de granos, pero esa función duró poco, ya que a los pocos meses, en
septiembre de 1810, la ciudad fue tomada por los insurgentes.
Durante
la toma de la ciudad, el 28 de septiembre del mismo año, las tropas realistas comandadas por el intendente del
centro minero de la ciudad, el militar Juan
Antonio Riaño, se acuartelaron dentro de la alhóndiga para resistir
a las fuerzas insurgentes comandadas principalmente por el cura Miguel Hidalgo y
Costilla, Ignacio Allende y Unzaga, Juan Aldama,Mariano Abasolo y Mariano Jiménez. El combate dio inicio
alrededor de las ocho de la mañana, al oírse los primeros disparos sobre la
alhóndiga. Riaño ordenó al teniente Barceló, capitán de la guardia, subir al
techo para enfrentar las posibles invasiones. El intendente, mientras tanto,
permaneció en la planta baja resistiendo los asedios insurgentes. Barceló,
desde las alturas, contraatacaba a base de bombas y
disparos de rifle.
Riaño veía que era imposible un triunfo de cualquier bando estando los
realistas privados de cualquier movilidad, por lo que decidió salir junto a un
puñado de hombres. Al darse cuenta uno de los jefes insurrectos de la presencia
de Riaño, ordenó un ataque al jefe realista, que al intentar defenderse
pereció. Los soldados que salieron con el intendente se retiraron llevando el
cuerpo consigo.
Al ver muerto al intendente,
uno de los asesores de Riaño sugirió al teniente Barceló la rendición, y que
él, en su calidad de segundo en el mando, debería tomar las riendas de la
situación. Barceló se negó terminantemente afirmando que era un combate y
que la autoridad militar, que él representaba, era superior a la civil en aquel
momento de guerra. Sin embargo, el asesor de Riaño consiguió un
pañuelo blanco y lo ató a un fusil de un soldado caído en combate. Comenzó a
ondear su nueva bandera de paz y al verla los insurgentes se dieron cuenta de
que los españoles habían decidido rendirse. Hidalgo ordenó un alto al fuego y
envió a Allende a negociar con los vencidos.
Barceló
mató al licenciado que ondeó la bandera y subió a la azotea a continuar el
bombardeo. Los insurgentes se dieron cuenta de que habían sido engañados y
siguieron la lucha. Del lado insurgente Hidalgo consideraba la posibilidad de
tomar el edificio, pero no quería hacerlo y no contaba con recursos. Según la
versión oficial, fue entonces cuando Juan José de los Reyes Martínez, minero de La
Valenciana famoso por su fuerza y apodadoEl Pípila, solicitó a Hidalgo
permiso para incendiar la puerta de la Alhóndiga, lo que permitiría a los
insurrectos penetrar en ella. Tras meditarlo, el cura aceptó y El Pípila se
lanzó a la acción.
Tras
incendiar el umbral (reforzado con planchas de fierro) de la Alhóndiga, los
rebeldes pudieron entrar en ella y se dieron a la masacre y el saqueo. Barceló
y el hijo de Riaño, ambos comandantes realistas, fueron asesinados por la
muchedumbre. También muchos españoles y criollos de alcurnia fueron despojados
de sus pertenencias y sufrieron la muerte a manos de las multitudes. El saqueo
de Guanajuato no se limitó únicamente a la Alhóndiga, sino que en los días
siguientes se extendió a la ciudad y al área metropolitana. Hidalgo impidió que
unos de sus soldados mancillaran el cuerpo de su amigo Riaño, y fue entonces
que se dio cuenta del saqueo que vivía la ciudad. El 1 de octubre, las tropas insurgentes
abandonaron Guanajuato.
Después de muertos los héroes independentistas: Miguel Hidalgo, Juan Aldama, Ignacio Allende y José Mariano Jiménez, sus cabezas fueron colgadas dentro de jaulas de cada una de las esquinas de la alhóndiga el 14 de octubre de 1811, donde duraron expuestas hasta marzo de 1821, al borde de la total liberación del dominio español.
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Consumación de la Independencia de
La consumación de la Independencia de
México tuvo lugar
el 27 de septiembre de 1821, aunque se venía gestando desde mucho tiempo
atrás..
En 1820
el coronel español Rafael del Riego se levantó en armas para obligar aFernando VII a
jurar la Constitución de Cádiz,
suprimida por el rey en 1814. EnNueva España los
clérigos y acaudalados vieron en la Carta Magna, jurada en Veracruz el 26 de
mayo de 1820, un obstáculo para sus privilegios, así que decidieron promover la
independencia. Un grupo de prominentes aristócratas dirigidos por Matías de Monteagudo se reunían en juntas secretas
conocidas comoConspiración de
la Profesa, por llamarse así el templo. Con la anuencia del virreyJuan Ruiz de Apodaca,
los conspirados consiguieron que Agustín de Iturbide fuera nombrado general en jefe del
Ejército del Sur, con el encargo de acabar conVicente Guerrero y Pedro Ascencio.
Guerrero
era el único jefe insurgente que realmente permanecía activo desde la muerte de Francisco Javier Mina en 1817. Intentó convencer a los jefes
realistasJosé Gabriel de
Armijo y Carlos Moya para
formar un ejército libertador que depusiera a Apodaca para en su lugar nombrar
a un virrey conciliador con el que fuera posible consumar la independencia,
pero ambos se negaron.
Iturbide
relegó a Armijo en septiembre∞ de 1820 y luego de varias derrotas comprendió
que por la vía de las armas sería imposible vencer a Guerrero, por lo que le
planteó la idea de unir fuerzas para establecer una nación independiente
encabezada por Fernando VII u otro miembro de la realeza europea. El pacto
entre ambos jefes se llevó a cabo el 10 de marzo de 1821 con el evento conocido
como Abrazo de Acatempan.
El 24 de febrero de ese año Iturbide dio a conocer elPlan de Iguala, con el que constituía el Ejército Trigarante,
cuyas garantías eran independencia, religión y unión.
Durante
poco más de seis meses el Ejército Trigarante recorrió el virreinato
promoviendo sus ideales. Entre las escasas acciones bélicas de ese periodo se
encuentran la toma de Oaxaca, el 20 de julio de 1821 a manos de Antonio León, y la última batalla de la
guerra, librada en Azcapotzalco. Iturbide dividió el país en
zonas militares: la centro occidental, dirigida por Guerrero, Anastasio Bustamante y Pedro Celestino
Negrete; la oriental, comandada por Nicolás Bravo y Antonio López
de Santa Anna y la
sur, bajo el mando de Antonio León.
Apodaca
fue depuesto por los militares de la Ciudad de México, quienes en su lugar
nombraron a Francisco Novella. Las Cortes en España
también decidieron remover a Apodaca, pero su sustituto designado fue el masón
liberal Juan O'Donojú, con quien Iturbide pudo llegar
a un acuerdo con los Tratados de Córdoba.
Finalmente,
el 27 de septiembre de 1821 el Ejército Trigarante entró a la ciudad de México,
después de 11 años y 11 días de lucha y más de tres siglos de dominio español.




















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